Building communities amid the crisis

By September 22, 2020 Blog, Uncategorized No Comments

Under the Weather

As Latin America emerged as the epicenter of the pandemic five months ago, FNE International had to be flexible and momentarily shift away from regular programs to urgent humanitarian assistance. While we strive to pave sustainable paths to help communities get out of poverty, we knew it was imperative to provide solutions to the current needs of the communities we work with. The main lessons we take five months into this global crisis are adaptation and teamwork; without these two, we wouldn’t have been able to reach as many people as we have.

The pandemic surged and the urgent needs ranged from basic food provisions and disinfecting supplies for households to personal protection equipment and hospital supplies for the front-line workers who are courageously fighting this pandemic and saving lives. The campaign to provide humanitarian and PPE support has raised over US$85,000 to date, all of which has been directed to the three countries where established programs alongside community members and partners are located: Nicaragua, Peru, and the Dominican Republic.

The numbers of individuals, families, and front-line workers we have reached are impressive considering the little time we had to grapple with the humanitarian impacts of the Covid-19 crisis. Collaborative capacities to realign and allocate resources among the FNE Executive Director, staff and board members, and community partners in all three countries made it possible to weather this storm using a battery of interventions to help individuals and communities alike.

When passion meets purpose

Volunteers have been on the front-line of the crisis response and are a source of hope and pride for everyone. We have seen first-hand our community partners work with local volunteers who give away their time, energy, and love to those most affected by the crisis. And on many occasions, these local volunteers are not immune to the impacts they’re trying to help address, but they support us nonetheless. To them we show our utmost gratitude and admiration.

Looking ahead

After putting our best efforts to handle the urgent situation and act accordingly, we now need to start effective planning to continue to support the communities with urgent humanitarian needs since the pandemic is not over yet. At the same time, we will create adaptive long-term solutions to help them bridge the gaps to get out of poverty for good. This has always been our core work and will remain such in years to come.

Latin America is a very distinct region of the world, and we know that the impacts of this crisis on the already fragile economic, social, and political environments are harsh and will be long-lasting. The countries were ill-equipped to respond to the crisis. Therefore, as prevention and mitigation efforts entwine with day-to-day life in 2020, we’re trialing and developing innovative ways to help the communities recoup and thrive. All of this cannot be achieved without the support of donors and supporters who selflessly share with and contribute to these communities and trust our commitment to using those funds in the most effective and impactful way. Our work would be incomplete and curtailed without your participation. To you, we give our immense gratitude and respect while rising to the challenge of turning this pivotal moment into an opportunity for growth and new beginnings.

En plena tormenta

A medida que América Latina se convertía en el epicentro de la pandemia hace cinco meses, FNE International tuvo que ser flexible y momentáneamente cambiar de los programas regulares a la asistencia humanitaria urgente. Si bien nos esforzamos por abrir caminos sostenibles para ayudar a las comunidades a salir de la pobreza, sabíamos que era imperativo proporcionar soluciones a las necesidades actuales de las comunidades con las que trabajamos. Las principales lecciones que sacamos a los cinco meses de esta crisis mundial son la adaptación y el trabajo en equipo; sin estas dos, no habríamos podido llegar a tantas personas como lo hemos hecho.

La pandemia se disparó y las necesidades urgentes variaron desde las provisiones de alimentos básicos y suministros de desinfección para los hogares hasta equipos de protección personal y suministros hospitalarios para los trabajadores de primera línea que están luchando valientemente contra esta pandemia y salvando vidas. La campaña de apoyo humanitario y de protección personal ha recaudado hasta la fecha más de $85,000 dólares, que se han destinado en su totalidad a los tres países donde tenemos programas establecidos junto con los miembros de la comunidad y socios comunitarios: Nicaragua, Perú y la República Dominicana.

El número de personas, familias y trabajadores de primera línea a los que hemos llegado es impresionante si se tiene en cuenta el poco tiempo que tuvimos para hacer frente a los impactos humanitarios de la crisis de Covid-19. La capacidad de colaboración para reorientar y asignar recursos entre el Director Ejecutivo, el personal y los miembros de la junta directiva de FNE, y los socios comunitarios en los tres países hizo posible capear este temporal utilizando una serie de intervenciones para ayudar tanto a las personas como a las comunidades.

Cuando la pasión tiene un propósito

Los voluntarios han estado en la primera línea de la respuesta a la crisis y son una fuente de esperanza y orgullo para todos. Hemos visto de primera mano a nuestros socios comunitarios trabajar con voluntarios locales que regalan su tiempo, energía y amor a los más afectados por la crisis. Y en muchas ocasiones, estos voluntarios locales no son inmunes a los impactos que tratan de ayudar a abordar, pero nos apoyan de todos modos. A ellos les damos nuestra mayor gratitud y admiración.

Camino a la recuperación

Después de desplegar nuestros mejores esfuerzos para hacer frente a la situación urgente y actuar según las circunstancias, ahora tenemos que iniciar una planificación eficaz para seguir apoyando a las comunidades con necesidades humanitarias urgentes, ya que la pandemia aún no ha terminado. Al mismo tiempo, crearemos soluciones flexibles de largo plazo para ayudarles a superar las brechas para salir de la pobreza para siempre. Esta ha sido siempre nuestra labor principal y lo seguirá siendo en los años venideros.

América Latina es una región del mundo muy particular, y sabemos que los impactos de esta crisis en los ya frágiles entornos económicos, sociales y políticos son severos y duraderos. Los países no estaban preparados para responder a la crisis. Por lo tanto, a medida que los esfuerzos de prevención y mitigación se entrelazan con la vida cotidiana en 2020, estamos probando y desarrollando formas innovadoras para ayudar a las comunidades a recuperarse y prosperar. Esto no sería posible sin el apoyo de donantes y benefactores como ustedes, que contribuyen desinteresadamente con estas comunidades y confían en nuestro compromiso de utilizar esos fondos de la manera más eficaz y con mayor impacto. Nuestro trabajo quedaría incompleto y limitado sin su participación. En agradecimiento, les damos nuestra inmensa gratitud y respeto a la vez que aceptamos el reto de transformar este momento crucial en una oportunidad de crecimiento y nuevos comienzos.